Llamamos menopausia al momento en que el cuerpo de una mujer detiene la menstruación de manera definitiva, cerrando así la etapa fértil. En general sucede entre los 45 y los 55 años, aunque los tiempos varían mucho de una persona a otra. No se trata de ninguna dolencia: es un proceso hormonal esperable, en el que los ovarios bajan de a poco la producción de estrógeno y progesterona, y el organismo se va acomodando a un nuevo equilibrio.
Ese reacomodo hormonal se nota de varias formas: pueden aparecer calores repentinos, noches con sueño interrumpido, cambios de humor, piel y mucosas más resecas, y modificaciones en el metabolismo. Ninguna de estas señales indica un cuerpo que se apaga, sino un cuerpo que se transforma.
La escritora nicaragüense Gioconda Belli lo resume muy bien cuando plantea que una mujer es siempre mucho más que sus hormonas o su capacidad reproductiva.
¡Ah! Señores, no saben ustedes / cuánta delicia esconden los cuerpos otoñales / cuánta humedad, cuánto humus / cuánto fulgor de oro oculta el follaje del bosque / donde la tierra fértil / se ha nutrido de tiempo…
“Mujer irredento” Gioconda Belli
De ahí surge una palabra que cada vez circula más para describir la etapa posterior: plenopausia. No es un término clínico, sino una manera de cambiar el enfoque del relato. En vez de definir este momento por lo que se termina —la fertilidad—, se lo empieza a nombrar por lo que se abre: más plenitud, más libertad y otro tipo de vínculo con el cuerpo y con el tiempo propio.
«Tirá los tampones / las toallas sanitarias. / Hacé una hoguera con ellas en el patio de tu casa. / Desnúdate. / Bailá la danza ritual de la madurez. / Y sobreviví / como sobreviviremos todas»
“Menopausia” Gioconda Belli

Hay culturas que veneran esta etapa desde hace siglos con una lógica bastante distinta a la nuestra. La medicina tradicional china, por ejemplo, la denomina «segunda primavera», asociándola a una renovación de energía y de posibilidades, no a una despedida. En numerosas tradiciones, dejar de menstruar incluso se celebra: se cree que esa energía, al no destinarse ya al útero, se redirige hacia el plano espiritual y fortalece la sabiduría interior. Muchas comunidades le asignan a la mujer mayor un rol de referente, alguien que transmite experiencia a las generaciones más jóvenes.
Esa visión choca bastante con la que predomina culturalmente, donde el asunto sigue rodeado de silencio y suele asociarse casi automáticamente a molestias o al inicio de la vejez. Pero hoy son cada vez más las voces —desde la poesía, desde la medicina natural, desde el activismo— que proponen otra narrativa: atravesar esta etapa acompañada, informada y en sintonía con el propio cuerpo, en lugar de vivirla con miedo o en soledad.

Hay costumbres simples que pueden facilitar bastante esta transición:
- Cuidar la alimentación, sumando calcio y vitamina D para proteger los huesos.
- Mantenerse en movimiento, algo que favorece el ánimo, el descanso y el corazón.
- Prestar atención a la hidratación y a la piel, más sensibles en este momento.
- No descuidar los controles médicos, tanto hormonales como óseos y cardiovasculares.
- Darse espacios de calma, ya sea con meditación, terapia o simplemente tiempo a solas.
- Sostenerse en otras mujeres, porque compartir la experiencia ayuda a quitarle peso al proceso.
El Manual introductorio a la Ginecología Natural aporta además otras ideas para acompañar mejor este recorrido:
- Formar grupos o rondas de mujeres que estén viviendo lo mismo, para acompañarse mutuamente.
- Rodearse de relatos y referencias que hablen del tema desde la calidez, y no desde el temor.
- Hablarlo abiertamente con el entorno cercano, sacándolo de esa zona de silencio en la que suele quedar encerrado.
- Probar primero alternativas naturales —herbales, alimentarias, energéticas— antes de avanzar directo hacia hormonas sintéticas, y evaluar cualquier tratamiento junto a un profesional.
- Elegir actividades como yoga, tai chi, chi kung o caminar descalza, que ayudan a sostener el equilibrio del cuerpo en esta etapa.
- Vivir la sexualidad con libertad, atendiendo con cuidado y sin vergüenza molestias como la sequedad vaginal.

Cerrar el ciclo fértil no significa cerrar una puerta, sino abrir otra.
Es la oportunidad de correr el eje desde la maternidad o la reproducción hacia una etapa de mayor conocimiento propio, seguridad y disfrute del cuerpo, lejos de la presión de sostener una juventud eterna que la sociedad suele exigirle a las mujeres. Como sugiere la poesía de Belli, también los cuerpos que maduran guardan su propio brillo. La plenopausia, entendida así, no es un punto final: es la posibilidad de seguir el camino con más libertad, más experiencia y una mirada bastante más amorosa hacia una misma.
Fuentes
- Robino, C. (2022). «Gioconda Belli: ‘Menopáusica o no, una mujer sigue siendo una mujer…'». BBC Mundo / Hay Festival Arequipa.
- Manual introductorio a la Ginecología Natural, capítulo «La plenopausia».
- Zhao, X. (2006). Medicina tradicional china para la mujer. Barcelona, Urano.
- Gray, M. (2003). Luna roja: los dones del ciclo menstrual. Buenos Aires, Gaia.
Fotos
- Foto 1 – Nomadland, película estadounidense de drama, escrita y dirigida por Chloé Zhao. Está basada en el libro Nomadland: Surviving America in the Twenty-First Century escrito por Jessica Bruder.
- Foto 2, 3 y 4 – Umbral, aclamada película documental argentina dirigida por Raquel Ruiz, estrenada en 2023. El filme indaga en la menopausia fuera de los clichés médicos tradicionales.